domingo, 22 de febrero de 2009

The Wrestler, la resurrección de Rourke

La película The Wrestler (El Luchador) supone muchas cosas, el resurgir de Rourke, la reconciliación de Aronofsky con la crítica que le vapuleó injustamente por su anterior film The Fountain, y lo que es más importante para mí la confirmación que estamos delante de un director más que interesante, y eso que empezó con mal pie. Cuando empecé a curtirme en esto del cine, lei muy buenos comentarios de todas las películas de Darren Aronofsky, y mi sorpresa, bueno llamemosle decepción, fue que Pi me pareció una ida de olla impresionante (demasiado para mí y eso que me encantan pelis así que me hagan pensar un poquito a lo Donnie Darko) y ese estilo videoclipero me pareció desbordante, hasta el punto de convertirse en molesto. Después vino Requiem por un Sueño con la que tampoco me convenció, no me acuerdo demasiado del film por lo que es probable que me durmiera, solo tengo una imagen sobre el film, una nevera cobrando vida, aunque a ésta le voy a dar una segunda oportunidad. Pero hace un par de años nos regaló The Fountain, un film un bastante diferente a los hechos anteriormente con el que se empezó a ganar mi perdón, y este año con The Wrestler lo ha conseguido, y no solo eso, me ha hecho disfrutar y vibrar contándome la vida de un perdedor que no un derrotado, la vida de un boxeador en horas bajas, la vida de Randy "The Ram" Robinson.

La historia en sí está ya muy vista, sí: deportista acabado, con una hija perdida con la que no se habla y con una prostituta como mejor amiga, aun así la historia engancha. Por qué? Por la imponente interpretación de Rourke, una puesta en escena de Aronofsky diferente de sus anteriores films, más sencilla pero más cercana. Y lo que la hace más realista es Mickey Rourke, su físico magullado y una historia bastante familiar.

Randy "The Ram" Robinson es el hombre, una leyenda del Wrestling que 20 años después de sus mayores éxitos aun deambula sin rumbo por los circuitos menores, dando espectáculo a los nostálgicos y a los jóvenes aficionados. Aronofsky nos sumerge de lleno en ese mundillo, que aunque pactan las peleas, el dolor es real. Randy es definido de manera perfecta por Bruce Springsteen y su canción. Randy es un hombre que quiere ser libre hacerse su propio camino, pero cada vez que lo intenta choca con el mundo real, un mundo real lleno de obligaciones y limitaciones, que cada vez que intenta superarlas acaba más débil. Su lucha en el mundo real es inútil. Pero cuando se sube encima el ring, es totalmente diferente, es feliz, la gente le apoya, le animan y le quieren porqué él es Randy "The Ram" Robinson, pase lo que pase no puede dejarlo. Esos puñetazos, patadas y golpes no le duelen, le duelen los de la vida real. Su verdadero hábitat es el ring, allí empezó todo y allí acabará.

Porqué es tan grande esta película por dos cosas que se me han quedado en la memoria: El último cuarto de hora de metraje, simple y llanamente impresionante, y la actuación de Mickey Rourke. La resurrección quizás, aunque ya llevaba unos años volviendo paulatinamente en el mundo del séptimo arte. Lo que es indudable es que lo vive, quizás porqué conoce las sensaciones en su propia piel. Sea como sea, consigue tal credibilidad que la película es Mickey y Mickey es la película pues Aronofsky lo ha preparado todo para que Mickey arrasé más allá de querer destacar él mismo en la dirección. Marisa Tomei que interpreta a Pam, la prostituta amiga de Randy también hace un buen trabajo, aunque se ve un tanto opacado por el poderío de Rourke y Evan Rachel Wood como hija de Randy está correcta.

Como conclusión esta es para mí una de las mejores películas, no tiene la mejor fotografía, tampoco la mejor puesta en escena, pero tiene un no sé qué, una fuerza en pantalla y unas interpretaciónes que la hacen única.

Por si hay algun astronauta que aun no ha escuchado la canción del Boss ninguneada por los Oscar, aqui la dejo.


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