miércoles, 25 de febrero de 2009

The Visitor, la música como vía de escape

Siempre se dice que las mejores interpretaciones son las que consiguen dejar huella interpretando a un personaje corriente, lejos de biopics de personajes conocidos y populares, lejos de interpretar a un personaje histórico, lejos de esas interpretaciones que dividen crítica y público sobre si hay o no hay sobreactuación, esas que se situan en esa línia imaginaria que cada uno de nosotros ponemos (de las que reconozco que me encantan, debilidad personal). Si hay una actuación de este año que destaque precisamente por interpretar a "un tipo corriente" esta es la de Richard Jenkins.

Reconozco que no tenia intención de ver el film, pero finalmente decidí verlo. Ya que había visto todas las actuaciones masculinas nominadas, ésta no iba a ser menos. Y ahora después de verla, la verdad es que no me arrepiento, me ha sorprendido gratamente por la historia y por el tratamiento que hace el director Tim McCarthy hacia ella.

La película se centra en la vida de un profesor que lleva 20 años haciendo el mismo curso, escritor en sus ratos libres, pero amargado desde la muerte de su mujer. Un día, le obligan a ir a otra aburrida conferencia en New York. Su sorpresa será que al ir a su piso de Nueva York se encontrará con otros inquilinos, una pareja de ilegales, él, Tarek, de Siria, ella, Zainab, de Senegal, que han sido engañados por un tal Ivan. Aunque al principio la sorpresa es mutua, el profesor Walter Vale decide dejarles vivir, y así empezar una convivencia un tanto peculiar. Tarek y Walter dejan pronto sus diferencias de lado y deciden compartir su gran pasión por la música mientras Zainab se muestra un tanto reacia y con cierta perspectiva. A raíz de cierto problema, Vale que no tiene ninguna motivación para volver a dar clases decide quedarse a ayudar a la joven pareja.

Esta es una película muy sencilla, muy próxima, aunque con eso no quiere decir que esté mal filmada, al contrario, McCarthy posee una técnica que sirve para sacar las máximas virtudes a la sencillez. También se percibe mucha sutileza, sutileza en la manera de afrontar un problema como es la imigración, la ilegalidad, el racismo, pinceladas del miedo post 11-S... Pero sin duda una de sus mejores virtudes es lo que consigue con la música. Con una banda sonora que se debate entre una melodia clásica a piano y los ritmos africanos de los tambores, el film consigue unir las historias y las situaciones con la música, consigue que la música sea sinónimo de esperanza para todos, para Tarek, su novia, la madre de éste y para Walter.

Su otra gran virtud son las interpretaciones. Por un lado tenemos a un magnífico Richard Jenkins que consigue rápidamente esa complicidad con el espectador tan importante interpretando a un tipo perfectamente real , palpable que te lo podrías encontrar a la vuelta de la esquina(lástima que parece un pelín inverosímil cuando se pone a tocar el tambor, pero se lo perdonamos). No se queda atrás Haim Abbass que interpreta a la madre de Tarek. Tarda en aparecer, pero a partir de ese momento hace una de las mejores interpretaciones femeninas, aunque es verdad que su personaje es un poco arquetipo (madre sufridora que quiere lo mejor para su hijo) ella consigue darle los matices necesarios. Teniendo en cuenta las nominadas a mejor actriz de reparto yo la hubiera añadido. Haaz Sleiman y Danai Gurira no destacan tanto, aunque el primero transmite muy "buen rollo".

Como conclusión una buena película que no necesita el reconocimiento en todos los campos, una película que consigue lo que films como August Rush no consiguió en ningún momento, hacer de la música un personaje más. Que habla sin tapujos, pero sin ataques bruscos, muy sutil, donde nos regalan dos grandes interpretaciones la de Jenkins y la de Abbass

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