
El Árbol de la vida es una de las películas más polémicas de lo que llevamos de año. Como todas las películas de Terrence Malick, nos propone un acercamiento diferente a una historia mil veces contada. Las películas de Malick no son fáciles, pero por críticas y comentarios parecía que esta era más extrema que las otras. Antes de ir al cine me dijeron, ésta es una de esas películas que o la amas o la odias. No os imagináis mi decepción al final de la película cuando ni la amé ni la odié, pero vamos por partes.
El árbol de la vida nos explica desde el punto de vista particular de Malick la reflexión de Jack un hombre que recuerda su infancia con la estricta figura paterna y la tragedia de la muerte de su hermano mayor.
Para mostrarnos esta historia Malick no solo hace gala de la voz en off y de unos planos largos y unos movimientos de cámara pausados y harmónicos como hace gala a lo largo de su filmografía, sino que va un paso más allá. Malick apuesta por una película que apele a los sentimientos, que transmita sensaciones y que con la combinación de voz en off, una fotografía espectacular y una banda sonora sobrecogedora impresione al espectador. El único problema de esa arriesgada apuesta es: ¿qué pasa cuando el espectador no se impresiona y no queda embobado? ¿Qué ha fallado?
Aunque Malick se centre en las sensaciones, su objetivo no es dejar la trama de lado ni de lado, aunque cuando miras el conjunto, no funciona tan bien como las sensaciones que transmite. Malick pretende contar una profunda historia que se queda a medio gas. Con un discurso pseudo-filosófico religioso que por momentos absorbe, pero en otros momentos casi parece contradictorio.
El film se ha comparado con grandes obras maestras de la historia del cine como 2001: Odisea en el espacio. Tras verlo, me quedó la sensación de que era una mezcla mal lograda de las sensaciones transmitidas por Tarkovsky en El Espejo y la filosofía de Bergman en El Séptimo Sello, sin estar a la altura de éstos.
Visualmente como ya avanzaba más arriba es espectacular, la fotografía de Emmanuel Lubezki es muy buena y me parecía merecido que se llevara todos los premios que ahora empezarán. Alexander Desplat y varias canciones no originales para la película hacen el resto.
Párrafo aparte para SPOILER la secuencia en la que se nos muestra la creación del mundo y los dinosaurios. La unión y compenetración de imagen y música está muy lograda y es una gozada verlo en pantalla grande, pero para mí, la secuencia está forzada, y la película sin ella tendría más coherencia. FIN SPOILER
Interpretativamente todos cumplen pero ninguno destaca. Sean Penn se queda con muy pocos minutos en pantalla. Jessica Chastain, totalmente desconocida para mí, demuestra toda su sensibilidad y su dulzura que captura al espectador. Pitt está bien interpretando al padre estricto, pero al borde de la sobreactuación, forzado en algunos momentos. En cambio, los niños (los más pequeños y los más grandes) se muestran naturales y hacen agradable y entretenido el visionado de la película. Hunter McCracken, Laramie Eppler y Tye Sheridan son el alma de la película y los que consiguen transmitir más las sensaciones que viven.
Como conclusión el Árbol de la Vida es un brillante ejercicio cinematográfico pero una película que está lejos de ser redonda. Los elementos como la banda sonora, la fotografía… están muy cuidados pero en conjunto, aunque desprenden una belleza plástica que será difícil de volver a ver, flojea por una trama que nunca queda clara.
Nota: 6/10















Si miras un poco más allá del título y la trama, ves que el club de la lucha no es más que una crítica a la sociedad actual. A toda la sociedad y en todos los aspectos, los que se ven a primera vista son los económicos, este afán para tenerlo y poseerlo todo, ir a la moda y chulear delante de los amigos/compañeros, el consumismo compulsivo, el capitalismo... Eso se ve perfectamente en las escenas del principio donde el personaje de Edward Norton nos enseña su piso y se ve todo los precios (reales) de los objetos que tiene del Ikea. También se aprecia una crítica sobre la humanidad sobre el creernos que somos superiores y mejores que los demás y al final como dice textualmente el guión del film solo somos la mierda danzante del planeta (o algo así) somos tan insignificantes que necesitamos llamar la atención para sentirte bien y explicar los problemas, necesitamos esa atención, que te hagan caso y que hagan ver que lo que te pasa es muy fuerte. Y llegamos a la conclusión que solo nos hacen caso cuando nos ven en lo peor, enfermos o a punto de morir. En la película esto último lo exageran en el momento en que nuestro protagonista necesita ir a terapias de grupos (de enfermos de cáncer de todo tipo) para llorar y sentirse querido. También el necesitar tener la sensación de seguridad, sentir que podemos controlarlo todo y que no nos puede pasar nada malo, véase la escena del folletín de avión...El film y Chuck Palahniuk nos ofrecen una salida como pudieran ser otras para hacernos sentir vivos, y tocar fondo para volver a levantar el vuelo desde otra prespectiva, y esta no es otra que el instinto masculino, es decir, arreglarlo todo a base de peleas, luchas y ostias. Por tanto el club de la lucha en sí, el proyecto caos y todo ese apartado solo es el medio que usa el autor para llegar al fin deseado. Y como si no hubiera bastante con eso, la película empieza y acaba de forma perfecta, si 
