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viernes, 25 de noviembre de 2011

Carnage (Un Dios Salvaje y un Polanski dócil)


Desde que se estrenara El Escritor y me dedicara a repasar la filmografía e un Polanski que desconocía más allá de sus películas más comerciales (Oliver Twist y el Pianista), que sigo los pasos del pequeño director polaco. A día de hoy y a falta de buenas ideas, ver a alguien capaz de llevar a la pantalla con bastante maestría adaptaciones con un toque inquietante en cada una de sus películas siempre se agradece. Por tanto es lógico, que ante Carnage, una adaptación de una obra de teatro del mismo título, mi expectación fuera alta, muy alta, y más aun viendo el reparto. Como siempre las expectativas juegan una mala pasada.

Carnage o Un Dios Salvaje como se ha llamado en España nos cuenta una historia a tiempo real, la reunión de dos matrimonios en casa de unos para discutir sobre una pelea de sus respectivos hijos. Uno de los niños pegó al otro en una discusión en un parque de Brooklyn después de que este le impidiera entrar en su grupillo.

Como adelantaba más arriba Carnage está basada en una obra de Yasmina Reza, dramaturga francesa, quien con la colaboración de Polanski también es la encargada de hacer la adaptación para la gran pantalla. La premisa es muy sencilla, y quizás por eso resulta tan poderosa. Una crítica a la sociedad americana y su hipocresía, aunque se puede traspasar a cualquier sociedad media-alta, acomodada que se dedica a aparentar y a competir con las demás familias a ver quién es la más responsable, la más perfecta y la más idílica. Pero no existe la familia perfecta. Mediante una simple conversación primero convencional, donde todos ellos quieren parecer “adultos responsables y con una moral de clase media-alta”. Poco a poco se irán quitando las máscaras y mostrarán su verdadera cara, dejando la moral en el cajón de la mesilla de noche.

El film es arriesgado, Polanski se atreve a plantear la película como la obra de teatro, una historia a tiempo real que no a respiro y que siempre va increscendo. Un film que supongo igual que su obra de teatro homónima tiene los tempos muy marcados, milimétricos, pero que ha encontrado la fórmula perfecta, aunque por momentos se denote poca naturalidad. Por otro lado, toda la película menos el primer y el último plano sucede dentro de 4 paredes, dentro de un apartamento de Brooklyn. En Carnage se ve demasiado acartonado, demasiado teatral. Y no es teatral por haberse rodado en un solo escenario, es teatral, porque Polanski en este caso no acaba de sacar todo el jugo que podría haberle sacado (sino revisad The Death and the Meiden, un solo escenario y mucho mejor resuelta). Eso es más grave/imperdonable sabiendo que Polanski es un maestro en espacios pequeños y claustrofóbicos.

Otro elemento que resultan a la vez cara y cruz son las actuaciones. Con un reparto para quitar el hipo: Kate Winslet y Cristoph Waltz interpretando al matrimonio Cowan, padres del niño agresor; y John C. Reilly y Jodie Foster el matrimonio Longstreet, padres del niño agredido. Los personajes no dejan de ser clichés, la mujer ejecutivo, el abogado con el móvil en la oreja todo el rato, el empresario exitoso que empezó desde lo más bajo y la activista acomodada. Lo cierto es que funcionan, pero al hacerlos tan estereotipados para que funcionen los diálogos, se echa en falta una psicología más profunda. De esta manera son los momentos de más hilarismo, los que hacen más gracia, pero los que parecen por momentos más exagerados, por momentos al borde de la sobreactuación (sobre todo Foster y Winslet).

Como conclusión una película con un mensaje muy interesante, aunque no nuevo, con un buen reparto, que sin embargo quizás porque la propia Reza no acaba de saber adaptar su obra en otro medio, o porque Polanski no le acabó de sacar todas sus posibilidades, queda con un resultado agridulce. Supera a la media general; pero insuficiente tratándose de Polanski de quien me esperaba más mala leche, más oscuridad en una historia que se acaba siendo políticamente correcta.

Nota: 6/10



domingo, 22 de febrero de 2009

The Reader, el placer por la lectura.

The Reader es la nueva película de Stephen Daldry que nos habla de la vergüenza, de decisiones que cambian el rumbo de la vida, de redención. Una película que ha despertado un sector crítico, quejándose de que hay una tendencia de convertir en buenas personas a los colaboradores del Holocausto. Yo lo tenia muy claro, un film con buen reparto, una drama, una historia interesante y relacionada con el holocausto es una formula que normalmente me gusta, algunas más y algunas menos, pero siempre me interesa echarles un vistazo.

El Lector trata sobre el romance entre una enigmática y dura mujer Hanna Schmitz y un joven ingenuo e inocente de una familia de clase media-alta, Michael Berg. Empieza con un encuentro fortuito en el que el joven enfermo acaba en el porcho de Hanna y esta más para quitárselo de encima que otra cosa lo ayuda y lo acompaña a su casa. A raíz de ese encuentro, empieza un extraño romance entre un joven inexperto y una mujer madura de la que nunca sabemos sus intenciones hasta que avanza el film. Un romance que va más allá del sexo, del deseo carnal, y del hecho de estar físicamente juntos. Pronto pasan de la simple relación sexual a un extraño intercambio, ella le enseña y deja que experimenten, mientras que él le tiene que leer, pues Hanna parece demostrar un interés en la lectura que más tarde se descubrirá el porqué. Durante este periodo, Michael le lee a Homero, Anton Chekhov... Aunque los dos tienen serias dudas de la naturaleza de su relación, intentan vivir el día a día. Pero un día, Hanna desaparece, y no será hasta años más tarde que Michael la volvería a encontrar. Berg está en la universidad estudiando derecho y asiste a uno de los juicios a los acusados de colaboradores del Holocausto. En el banco de acusados no está otra que Hanna Schimtz la cual es acusada por ser una guardia en los campos de concentración. Michael se dará cuenta que mediante una información que la propia acusada ha ocultado podría reducirle su condena, pero por miedo y por respeto no actua. Esos juicios despiertan en Michael un amor que parecia enterrado, pero que en realidad no podrá olvidarlo, ni pasar página jamás.
SPOILER La relación continuará años después con Hanna en la cárcel, empezará otro intercambio, mientras Michael recordará con nostalgia ese verano, Hanna recibirá cintas con grabaciones de los libros, eso le hará volver a recordar a Michael y a su vida fuera de la cárcel, y también ayudará a aprender a escribir de forma autodidácta. No se volverian a encontrar cara cara hasta muchos años después. Y allí sentados los separaba una gran barrera de silencios, miedos, afecto... FIN SPOILER

Stephen Daldry trata al film como un "hijo", con escenas muy bellas y sinceras, filmando las escenas de sexo como el resto de la película, y acompañado de una bonita banda sonora compuesta por Nico Muhly. Solo tiene un bajón importante y es justamente en los juicios, donde Daldry no acaba de conseguir mantener el interés.

Kate Winslet es el motor, es el nucleo alrededor del cual gira todo la película, así que encuentro ahora injusto que se la hubiera nominado en los Globos de Oro a mejor actriz secundaria, aunque no seré yo quien se queje del galardón. Hace una gran actuación, que solo se ve un pelín deslucida con ese maquillaje un poco cutre para aumentarle la edad. El personaje de Michael Berg se lo reparten el joven David Kross y Ralph Fiennes. Kross el que interpreta el papel la mayor parte del largometraje empieza algo titubeante pero a medida que pasan los minutos nos va mostrando su repertorio. Y Ralph sigue en su linia, es decir sabiendo dotar al personaje de todo lo que necesita y transmitirlo con una sola mirada, una sola media sonrisa.

Como conclusión una buena y emotiva película con una Kate Winslet que si no hay sorpresa mayor se va a llevar por fin su merecido Oscar.

viernes, 20 de febrero de 2009

Revolutionary Road, cuando el amor no es suficiente

Sam Mendes se pone detrás de la pantalla para contarnos lo frágil que es el amor y la pasión, frágil cual bola de cristal, que siempre está a punto de romperse. Es curiosa la sensación que tengo después de ver las películas de Sam Mendes.

De las tres películas beneradas por la crítica como son American Beauty, Road to Perdition y esta última Revolutionary Road solo considero a la protagonizada por Tom Hanks y secundado por Paul Newman y Jude Law como gran película, una película de esas que al empezar los créditos finales tienes la sensación de acabar de ver una gran pelicula una sensación de bienestar, una sonrisa dibujada inconcientemente en tu cara independientemente del tema simplemente porque sales satisfecho/a del cine y has disfrutado como el que más. Con Revolutionary Road me ha pasado lo mismo que con American Beauty una simple aceptación de que es una película por encima de la media debido a su cuidado guión y a una puesta en escena sobria pero una película que no me acaba de convencer del todo.

En esta ocasión el director inglés hace su primera colaboración con su mujer la actriz Kate Winslet y de paso la vuelve a unirla a Leonardo DiCaprio, uniendo a la vez a la inolvidable pareja protagonista de Titanic. Una pareja que enamoró gracias a sus ganas de comerse el mundo (y nunca mejor dicho). Los une en una película muy diferente a Titanic, es totalmente opuesta.

Revolutionary Road hace referencia a la calle de un barrio residencial donde van a vivir una joven pareja con muchas aspiraciones, los Wheeler, Jack y April. El joven matrimonio se conoció en una fiesta y desde el primer momento supieron que estarían juntos. La relación empezó con grandes expectativas, con grandes sueños. Pero los años van pasando y las espectativas no se cumplen, pronto se ven anclados en una vida que no es la que se pensaban que sería. Él ha acabado trabajando de oficinistas en la misma empresa de su padre, esa que se prometió a sí mismo que nunca trabajaría en ella. Y ella sigue sin éxito intentando ser reconocida como buena actriz participando en obras cutrecillas y de bajo presupuesto. Aun así la pareja da una imágen modélica, con dos hijos pequeños y un amor que aunque lo intentan no es suficiente para tirar adelante. Solo hay una salida: París, la ciudad europea de moda, una moda que no pasa nunca. París se convierte en la ciudad idílica, en un refugio para irse y olvidar la opresiva sociedad con la que conviven. Una sociedad un pelín arquetípica, la pareja amiga, la vecina amable, solo hay un secundario realmente bueno, el hijo de la vecina, la veritable conciencia de los Wheelers. Pero todos estos sueños se rompen en pedazos cuando Jack empieza a dudar, empieza a tener miedo de una equivocación y ese solo es uno de un seguido de nuevas circunstancias contrarias.

Kate Winslet y Leonardo DiCaprio son los soportes que aguantan toda la película con unas actuaciones muy buenas y demostrándonos que su química de Titanic sigue vigente. Y de todos los secundarios hay que destacar la actuación de Michael Shannon que interpreta al hijo "loco" de la vecina, el personaje que tiene las mejores frases del cuidado guión.

Como conclusión una buena película donde lo mejor reside en las actuaciónes, la fotografía y la siempre sobria dirección de Sam Mendes. Pero a la vez la realización tan tan sobria y seria me da la sensación que no acaba de permitirte introducirte de lleno en sus vidas, quedandote con una sensación de buena película pero nada más.

martes, 13 de enero de 2009

Cantar no es tan difícil, o eso creen (Kate Winslet)

Ayer buscando videos sobre los Globos de Oro que recibió Kate Winslet, me encontré con una grata sorpresa, que canta, y muy muy bien.
Kate Winslet es una de las actrices con más proyección, una actriz que de aquí unos años estará en el olimpo de las grandes actrices. A sus 30 y pocos años de edad ya ha estado nominada 5 veces al Oscar y parece que este año será el suyo y que como mínimo un Oscar se llevará, aunque esto nunca se sabe...
Tengo que reconocer que nunca me ha llamado particularmente la atención. Siempre la he considerado una muy buena actriz. Me encantó en su papel de Little Children (Juegos Secretos) y en la original Eternal Sunshine of Spotless Mind (la cual tengo que revisar) y en la reciente Revolutionary Road está muy bien. Una vida dedicada a la interpretación de unos papeles bien escogidos. En cualquier entrevista de la actriz puedes ver a una humilde y simpática. Winslet es verdaderamente necesaria porque junto con Jennifer Connolly, Sarah Polley, Rachel Weisz nos demuestra que se puede ser guapa y comerse la pantalla en sus interpretaciones.

Para Kate Winslet cantar no es difícil, al contrario es facil o eso parece, con una voz impresionante cantó una bonita canción llamada What If en 2001 cuando ponía la voz en el film de animación Christmas Carol: the movie.


PD: La semana que viene toca alguno que no haya saldado tan bien esa faceta cantarina que tiene la mayoría de artistas.

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