Mostrando entradas con la etiqueta Stephen Moyer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stephen Moyer. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de septiembre de 2010

True Blood (3a Temporada). El Show de Russell Edgington


Como cada verano, mientras series como House o Dexter descansan, True Blood aparece para refrescarnos, o más bien para caldearnos el ya de por si caluroso verano.
Como ya sabrá el seguidor de las dos temporadas anteriores, True Blood es una serie muy peculiar. Con una trama de lo más loca, con multitud de seres no-humanos, y una progresión algo burra que no se toma demasiado en serio a su misma. Precisamente eso es lo principal para disfrutar esta serie que aunque en los premios está en la categoría de drama, yo la pondría en comedia con mucha mala leche.
Vamos a la tercera temporada. A partir de ahora habrá SPOILERS, así que si no has acabado la tercera temporada ni sigas leyendo.

El final de la segunda temporada fue de lo más sorprendentes. Bill secuestrado cuando parecía que solo faltaba decir “fueron felices y comieron perdices”. . En esta tercera temporada se exploran las jerarquías vampíricas, la relación vampiro-hombre lobo, el misterio de los poderes de Sookie y su naturaleza, el pasado de Eric Northman y de Sam...
Después de los tres primeros capítulos para situar al espectador y presentar a los nuevos personajes la cosa pintaba muy bien: Nuevos vampiros a cada cual más locos (Franklin, Russell Edgington, rey de Mississippi, o Talbot pareja de este último), aparecen hombres lobos buenos y malos; y todo se complica dejando a la serie en un punto con muchas tramas y todas ellas bastante interesantes. Como la mayoría de series, la temporada tiene un bajón que solo remontará en los últimos 4 capítulos.
Esta temporada destaca la trama vampírica mucho más bien escrita y más lógica que nos abre puertas que hasta ahora estaban cerradas o muy lejos de la trama principal. El problema, o lo que hace que esta temporada no sea una GRAN temporada es que las tramas secundarias no enganchan tanto como en las temporadas anteriores. Aunque tienen un arranque prometedor se acaban quedando un poco en papel mojado: Sam su familia y el turbio pasado del jefe de Marlotte’s, Hoyt y sus dos chicas, Jason el sheriff y toda la trama de Hotshot, Arlene y su hijo, Lafayette y Jesús… No hay ninguna que aguante cara a cara con la trama principal, quizás la única que da emoción durante unos pocos capítulos es la de Franklin-Tara.

Con permiso de Bills, Sookies y Erics, esta temporada es RUSSELL EDGINGTON. Rey de Mississippi, radical en sus ideas, poderoso, egoísta, vanidoso y egocéntrico. Allan Bell encuentra en este personaje un repulsivo, un filón poderosísimo gracias al carisma y a la impresionante interpretación de Denis O’Hare. James Frain se pone en la piel del vampiro Franklin Mott, un tipo misterioso, sádico, inocente y juguetón. A estos dos les acompañan los de siempre: Anna Paquin como Sookie, Stephen Moyer como Bill, Alexander Scarsgard como Eric Northman, Sam Trammell como Sam, Ryan Kwanten como Jason, Rutina Wesley como Tara… El peor con muchísima diferencia es Marshall Allan, el encargado de interpretar a Tommy Mickens. Ya sea por la actuación o por la evolución del personaje, resulta simplemente odioso. Además Joe Manganiello se une al reparto como Alcide un hombre-lobo que sube aun más la temperatura en los capítulos que aparece.
El capítulo final nos regala algunos detalles que si bien no son sorpresas, pues está todo previsible, se agradece el cambio de registro de Bill, su verdadera cara, lejos de ser ese gentleman que ya cansaba y la fidelidad de Eric a sus extraños principios. Además nos hemos reencontrado con Godric, un personaje que es la paz y la bondad personificada. Aunque también tiene trozos previsibles como la desaparición de Russell de la serie, una pena. Bell tendría que empezar a pensar en un “malo” que dure más de una temporada. Edgington tenía potencial para ser ese personaje. En fin, si Eric ha podido salir, yo tengo la esperanza de que aunque Russell estaba chamuscado y débil también haya podido salir.
¿Es esta la mejor temporada? Posiblemente. True Blood se está convirtiendo en una de esas series que mejora temporada a temporada. Y lo que sí posee esta temporada de True Blood es el mejor final de un capítulo con un ya célebre monologo de Russell que pasará a la memoria del seriéfilo.
A esperar un año.
Nota: 7’5/10

lunes, 23 de noviembre de 2009

True Blood (2a Temporada) Y aparecieron los monstruos

True Blood es una gran locura. Esto no es nuevo, si tenemos en cuenta las locuras de la primera temporada. Pero esta segunda me ha sobrepasado. Se han doblado las tramas, se han multiplicado los personajes, han dejado más en un segundo plano el amor y la pareja protagonista y se han centrado en las ramificaciones. Con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

Después de haber encontrado al asesino que atemorizaba Bon Temps, la vida en ese pequeño pueblo sigue adelante. La relación entre Sookie y Bill es ya sólida, el bar vuelve a ser el sitio de cotilleo y reunión del pueblo... Pero muy poco tardan los problemas en volver al pequeño pueblo de Bon Temps. Jason después de la muerte de su novia y el traumático asesinato de un vampiro, se siente solo y se acerca opeligrosamente a la hermandad del sol, una asociación anti-vampiros. Paralelamente vamos descubriendo el oscuro pasado, presente y futuro de Maryann, un personaje de lo más inquietante que poco a poco se hace con el control de todo el pueblo. Descubriendo su historia descubrimos también la de Sam Marlotte y la aparición de otro ser cambiante capaz de tranformarse en cualquier animal, al igual que Sam. Paralelamente los vampiros con ayuda de Sookie se irán a Dallas para buscar a Godric un vampiro de 2000 años de antiguedad que ha desaparecido, y se cree que lo han cogido en la Hermandad del Sol.



Si por alguna palabra se puede definir esta temporada es: locura. Maryann, un ménade, una súbdita de Dionisio (Baco) se dedica a hacer bacanales y rituales. En ellos participarán todo el pueblo y causará la locura. Su objetivo será conseguir a Sam, porque como "cambiante" es perfecto para el sacrificio. Junto con Maryann y Sam si hay alguien que ha aumentado su protagonismo ese es Eric. El Sheriff de la zona, necesita la ayuda de Sookie para ayudar a Godric, su creador. En esta segunda temporada el tema de los creadores toma fuerza. Algunos son totalmente fieles (Eric a Godric), otros han sido liberados (Bill) y otros están aprendiendo de ellos (Jessica a Bill). Eric se descubre como un personaje con mucho humor, un poco ambiguo (¿soy la única que le ha parecido raro tanta preocupación por Godric?), un poco cabroncete, pero muy divertido. Si en la primera temporada una quedó enganchada al personaje de Bill, en esta segunda William Compton pierde fuelle, y Eric lo gana, desde el primer día con el altercado con las mechas, hasta los últimos capítulos, lástima que me da la sensación que nunca acaba de ser explotado, esperemos que en la tercera temporada sí lo esté.


Los 12 capítulos de esta temporada se centran basicamente en dos tramas, la búsqueda de Godric y los rituales de Maryann. Personalmente creo que la de Godric podría haber dado mucho más de sí, y hacen muchos prólogos y contexto para acabar muy rápido, demasiado con el tema, dejándonos con la sensación que el capítulo 8 o 9 son de lo mejorcito de la temporada. En cambio, la serie finalmente decide usar la trama de la ménade como principal, y acabar con un capítulo muy interesante pero sin vampiros de por medio casi, y si tenemos en cuenta que la serie se llama True Blood, porqué es lo que beben, o tendrían que beber, los vampiros resulta un poco extraño.

Todo el reparto que protagonizaba la primera temporada, vuelve a repetir en la segunda. Anna Paquin interpretando a Sookie, Stephen Moyer a Bill, Sam Trammell a Sam, con un aumento considerable de protagonismo, Ryan Kwanten interpretando a Jason. Después hay un grupo de protagonistas los cuales sus personajes pierden fuelle, entre ellos Tara (Rutina Wesley). Y otros que se convierten en personajes que dan mucho más juego que en la temporada anterior. Es el caso de Chris Bauer que interpreta a Andy Bellefleur y Alexander Skarsgard que interpreta a Eric. Mención especial se merece Michelle Forbes, la encargada de interpretar a Maryann Forrester, la mujer con problemas matrimoniales incapaz de entender a su marido Paul en In Treatment se transforma aquí en una terrible, sádica criatura capaz de sacrificar a quien sea como objeto de culto para su dios Dionisio, realmente da yuyu con solo mirarla.


Como conclusión me parece muy interesante la sutil manera en que trata el racismo, en lugar de blancos contra negros o cosas similares, usa a los vampiros como parásitos de la sociedad que se tiene que eliminar. Aunque como este tiene puntos muy interesantes, creo qu esta segunda temporada pega de excesiva en muchos términos.

Project Mayhem En Twitter