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domingo, 3 de enero de 2010

Californication, ¿Hank, profesor de universidad?

He acabado la tercera temporada de Californication en un par de días. Y ahora solo puedo esperar hasta la próxima temporada, ya confirmada que estrenará Showtimes en setiembre o octubre. Hay SPOILERS.

Esta tercera temporada suponía muchos retos para la serie. Primero tenía que mantener el nivel, ya consiguió mantener el nivel de la primera temporada en la segunda, gracias al genial personaje de Lew Ashby que por desgracia nos dejó. Y después de verla puedo decir que también lo ha conseguido en ésta. Esta tercera temporada suponía también el reto de dejar al personaje de Karen en un segundo plano, porqué se fue a New York a trabajar. Y dejar a padre e hija solos en Los Ángeles. Como podéis suponer todo un peligro. Karen no está, la no tan pequeña Becca está en plena adolescencia y en su etapa rebelde junto con su nueva amiga Chelsea. En un encuentro causal con la madre de ésta, profesora y mujer del decano, Hank consigue un nuevo trabajo, profesor de universidad. Lo primero que se le viene a la cabeza a cualquier seguidor de la serie es que va a conquistar a más de una alumna. Pero no solo conquista a la alumna, Jackie, sino que también caen rendidas a sus pies la profesora asistenta, Jill, y la mujer del decano Felicia.

Paralelamente Marcy y Runkle están en plena crisis matrimonial. Runkle ha conseguido un nuevo trabajo. En él su jefa, una voluptuosa mujer autoritaria se aprovecha de su poder. Mientras tanto Marcy conoce a Rick Springfield, su ídolo de adolescente con quien vivirá un intenso “romance”.

Aunque en línias generales las tres temporadas siguen el mismo patrón, cuando las miras individualmente ves como su trama principal no se parece tanto. Si que es verdad que siempre vemos a un Hank Moody pasota, sarcástico que sigue sus instintos más básicos, pero que en el fondo sabemos que es una buena persona que quiere a Karen. Pero al acabar la primera temporada ese tema ya estaba finiquitado, los personajes ya estaban definidos y era inútil seguir por ahí. Por ese motivo apareció el gran Lew Ashby. En esta tercera temporada se basan en la película de los años 70 Shampoo con Warren Beatty para los líos y malentendidos que comportará el estar con tres mujeres a la vez.



¿Qué problemas hay en esta tercera temporada? No vemos tanto al Hank persona, solo vemos a su pose a su personaje que desprende humor negro por los cuatro costados. Solo vemos a la máscara, al sinvergüenza. Al Hank que nos enamoró en la primera temporada y del que nos compadecimos después de la muerte de Ashby aparece en contadas ocasiones. Por otro lado se potencia el lado cómico más si cabe. Hay algún capítulo muy anecdótico, como es el quinto en el que se encuentra con su amigo de la infancia. Es muy bonito, nos sirve para conocer algo más del pasado de Hank, y vemos un homenaje a la amistad, pero tiene poco que ver con la historia. Y por último el personaje de Becca, en esa especie de bordería adolescente, deja de hablar con sus padre. De facto se pierden esas conversaciones en las que nunca acabas de saber quién es el padre y quien el adolescente, unas conversaciones llenas de sabiduría, que sin duda es un pilar fundamental del film. No es hasta el capítulo 8 que Becca vuelve a ser lo que era. No nos alarmemos, esos pequeños problemas se van solucionando capítulo a capítulo y en ningún caso son lo bastante importantes para disminuir la calidad de la serie. Pero de esa comicidad llevada al extremo de toda la temporada pasa al otro extremo en el capítulo final. Todo el toque dramático que no había sido la temporada, lo es el impresionante capítulo final. Ahí si hay un gran cambio comparado con las otras dos temporadas. Acostumbrados como nos tenian al happy end, esta tercera temporada consigue un final desgarrador, que sin palabras te lo muestra. Con la aparición de Mia y al conocerse que Hank se acostó con ella por fin Karen explota, en la que es para mí una de las escenas dramáticas de la serie. Tiene tal poder que acabas destrozado/a. Por fin ves a un Hank Moody sin recursos, abatido y rendido a la situación. Hasta el día de hoy, siempre tenía que dejar un tiempo para decir "mmm buena temporada". Con esta no tengo mucho que pensar, simplemente lo sé, y me parece que es el último empujón que necesitaba para comprarme la serie en DVD.

Del trio de mujeres nuevas que aparecen nuevas en la serie me gustaría destacar a Felicia, mujer del decano Stacy Koons, con quien parece tener más que química. Después de Karen es sin duda la mujer que ha tenido más química con nuestro seductor protagonista. También destacar la incursión de Rick Springfield y Sue Collini (out) en la trama de los Runkle, sin duda necesitaba un revulsivo.

A parte de David Duchovny (excelente como siempre), Natascha McElhone, Madeleine Martin... esta temporada cuenta con la presencia de Kathleen Turner como Sue Collini, Diane Farr como Jill, Eva Amurri como Jackie, Embeth Davidtz como Felicia Koons, Peter Gallagher como Stacy Koons y Rick Springfield haciendo de músico en horas bajas. Como curiosidad y para aquellos que hayan podido disfrutar de In Treatment, Embeth Davidtz hace un papel muy parecido. Mujer insatisfecha que ya no siente lo que sentía por su marido. La diferencia es que aquí cae bien porqué está enmarcado como una sátira y en la serie dirigida por Rodrigo Garcia te compadeces del pobre marido.

Como conclusión el nivel de la serie no decae, el último capítulo es uno de los mejores de toda la serie y el final de temporada es de los mejores que he visto. Un final que deja todas las puertas abiertas para una próxima temporada ¿un poco más dramática, más real? Cambio radical. De momento han sabido darle el giro temporada a temporada para que no se volviera repetitiva. Así que por mi parte tienen asegurado el visionado de la cuarta temporada.

Nota: 8/10

lunes, 22 de junio de 2009

In Treatment (Temp. 1), conociendo nuestra mente y nuestra alma



Como ya sabréis, a principios de este mes de junio, mientas me mataba a estudiar, dejé de ver películas. Pero no podía estar más de dos días sin ver nada de calidad así que decidí empezar a ver una serie: In Treatment (En Terapia). No me acuerdo como acabé conociendo el nombre de la serie, supongo que buscando series que duraran media hora el capítulo, y vaya serie me he encontrado: una maravilla. Leí en un comentario sobre ella que esa serie mejor verla a poco a poco un capítulo al día, pero aunque lo intenté, una vez acabada la selectividad no me pude resistir a aumentar el ritmo. Hasta antes de ayer que acabé de ver la primera temporada.

In Treatment es una serie de la HBO desarrollada por Rodrigo Garcia que a su vez es un remake de la serie isrealita Be 'Tipul, que gira en torno al Doctor Paul Weston un psiquiatra al que seguimos durante su semana a través de sesiones con sus pacientes. De lunes a jueves recibe a cinco pacientes (dos de ellos en terapia para parejas) y el viernes es el propio Paul Weston el que va a ver a una amiga suya también psicóloga a contarle sus propios problemas. La primera temporada son 43 capítulos de 25 minutos aproximadamente. Esos 25 minutos conforman las sesiones de terapia de los pacientes. Acción prácticamente a tiempo real. Los lunes están destinados a Laura una mujer, médico, que aunque parece muy fuerte, es frágil y débil y está enamorada de Paul. Los matres están destinados a Alex, un soldado que voló una escuela en Madrassa y que decide ir a ver a Paul para que le solucione los sentimientos de culpa que niega tener. Un tipo competitivo, fuerte, perfeccionista que esconde grandes debilidades. Los miercoles son para la joven promesa de gimnasia Sophie, una chica que decide poner riendas a su vida durante la siempre difícil adolescencia. Y por último los jueves son para Amy y Jake una pareja que viene para tomar la decisión sobre cierto asunto y acaban destapando los problemas entre ellos y la crisi matrimonial que están inmersos. Finalmente los viernes es el turno de que Paul Weston vaya a ver a una antigua amiga y compañera de promoción para hablarle de sus problemas personales.

A priori una serie que tiene como decorado prácticamente fijo dos habitaciones tiene poco atractivo. Las mismas cuatro paredes, la misma estantería con sus libros, la misma mesilla... los viernes hay un pequeño cambio de decorado, cambiamos de casa, pero aun así cuatro paredes y dos sillones... Ese decorado fijo implicaba que no había acción, ni explosiones, ni asesinatos, era una serie que apostaba por mostrar la vida real. Había un gran peligro de caer en los errores de las series dramáticas mediocres que se pasean por las parrillas televisivas, pero en este caso el hecho de que los capítulos duraran tan solo 25 minutos era un punto a favor, nunca podría llegar a convertirse en un culebrón. Otro hecho que me tiraba para atrás o me hacía ser conservadora con mis expectativas hacia la serie era el hecho de ver solo la sesión de media hora con el psicólogo, pensaba que nunca podría llegar a ver la vida real de ellos, nunca llegué a imaginar que esa media hora de ataques y tensiones entre psicólogo y paciente serviría para que nosotros dieramos rienda suelta a nuestra imaginación e imaginar y conocer lo que les pasaría a los protagonistas una vez acabada la sesión, pero así fue. Esos escasos 25 minutos y esas cuatro paredes no ganaron a la imaginación personal, ni a que en algún que otro capítulo no siguieran el orden establecido a la primera semana.

In Treatment es una acurada radiografía a una sociedad actual, que aunque cada vez parece ser más y más liberal, muchas personas se ven oprimidas por sus familiares, por hechos dramáticos del pasado que les atormentan y nunca llegan a esa esperada libertad. Unas personas que bien podrían ser nuestros vecinos, personas que si bien no son como tú, es imposible no sentirte identificado/a en ciertas conversaciones. Unas conversaciones y unos diálogos sinceros, directos, reales, que ayudan a desnudar al paciente y que a su vez aportan mucha más información del psicólogo la relación psícologo-paciente. Unos personajes que son como animales heridos en busca de protección, algunos les cuesta más admitirlo, otros se lanzan directamente e idealizan al psicólogo pensando que les salvará la vida, cuando éste solo intenta hacerles ver en que situación están y que posibilidades tienen para pasar página.

La serie se sutenta por un magnífico guión que sin ser original y sin querer ser la quinta esencia consigue emocionar y sonar real, sus cambios de temas a lo largo de las sesiones de terapia no se ven forzados, en ningún momento tienes la sensación de que han metido un tema con pinzas, un guión en que las palabras tienen la misma fuerza que las miradas y los gestos... El otro factor que sustenta y eleva la serie al nivel de las mejores son las actuaciones, todas y cada una con más y/o con menos protagonismo, están simplemente perfectos, un reparto coral donde todo el mundo demuestra de que es capaz. El maestro de la función es Gabriel Byrne que interpreta a Paul Weston. Después de convertirse en un secundario de lujo y teniendo en su haber buenas interpretaciones como las de Miller's Crossing y Spider entre otras, encuentra en su alter ego Paul Weston el papel de su vida. Perspicaz, atento, directo, claro en sus decisiones y sus reflexiones sobre los problemas de sus pacientes pero totalmente confuso, lento y sobrepasado en los problemas personales con su mujer, Laura la paciente que está enamorada de él... porqué aunque vea muy claro el diagnóstico de los demás ha perdido el rumbo de su vida. Michelle Forbes interpreta a su mujer. Una mujer fuerte que le reclama más atención hacia ella y hacia sus tres hijos: Rosie (Mae Whitman), Max (Max Burkholder) e Ian (Jake Richardson). Melissa George interpreta a la visita de los lunes a Laura una seductora y guapa doctora enamorada de Paul. No os voy a engañar si esta historia es la que me ha gustado más, una mujer que intenta desarmar al psicólogo mientras este intenta refugiarse en su cara más analítica. Ella es también la encargada de dinamitar la serie cuando lo necesita. Blair Underwood interpreta a Alex, un piloto que después de matar a unos niños en Iraq y dado a que no tiene ningún sentimiento de culpa decide ir a ver a Paul. Un tipo perfeccionista que ni permite que nadie vea sus sentimientos, la historia más triste más dura, el personaje que más cambia, el más radical e impulsivo pero seguramente el que más ha sufrido. Mia Wasikowska, próxima Alicia del proyecto de Tim Burton interpreta a la gimnasta promesa olímpica que después de un accidente es obligada a ver a Paul para que le haga un informe diciendo que no se intentó suicidar, pero el motivo concreto es solo el preludio para unas intensas terapias. Embeth Davidtz y Josh Charles interpretan al matrimonio Amy y Jake dos personajes totalmente opuestos que cualquier pretexto les sirve para criticarse uno a otro. Ella una ejecutiva, él un escritor de canciones. Estilos de vida opuestos, opiniones opuestas... lo único que tienen en común es el amor que sienten uno por el otro, ¿pero será suficiente?. Por último tenemos a Dianne Weist interpretando a Gina, el contrapunto de Paul, otra visión de los mismos hechos, una mente que solo interpreta lo que escucha. Ella se ha llevado la mayoría de premios, porqué hace una interpretación espectacular, aunque los demás también se merecen reconocimientos, porqué si no estuvieran todos al nivel que están esto no hubiera funcionado.
Como conculsión In Treatment es como un plato de cocina moderna. Raciones muy pequeñas llenas de sabores, en este caso sentimientos, personajes presentes y que vienen a la conversación. Una pequeña dosis de magia, de buen hacer, que una lo disfruta como he disfrutado pocos productos. Me atrevería a decir que In Treatment es la mejor serie que he visto por encima de series como Perdidos, Dexter o Californication. Hará unos cuatro o cinco días que he acabado de verla y sigue presente en mi memoria y ahí seguirá hasta que no encuentre un producto que lo supere.

Nota: 9'25/10

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